Erase una vez un chico tranquilo y aplicado que se disponía a pasar la tarde haciendo algún trabajo en casa. Este chico, hacia las 4 y pico de la tarde vio que tenía una llamada de Kepa de hace unas horas y se le ocurrió llamar; "Aupa Kepa, ze mouz?..." La conversación se fue desenlazando sin mayores contratiempos, con tan solo dos órdenes en el acta del día: la primera saber si vivía. Bien, esta la cumplía, seguía moviendo los brazos, vivo. La segunda.. ¿que haces el finde, tienes libre? una pregunta muy ambigua, que tramaría. Yo más o menos tenía libre y pensaba que sería para escalar en Ordesa o sitios cercanos. Se me ocurre decirle que sí.. ¿que planteas Kepa?... BOOM!! Colapso temporal, todo cambió: quieres ir al Cervino?¿?¿?¿?¿? el tiempo, en un momento, se detuvo.
Tras una hora que me dio de margen para pensármelo y mirar un poco todas esas cosas necesarias para ir a un lugar como este, lo llamo. Y que le voy a decir, VAMOS! Todo había cambiado, mi cabeza iba a la velocidad de la luz, tenía la sensación de ir más rápido que el propio tiempo, las neuronas estaban a piñón. ¿Y como quedamos? A las 10 en Zaragoza. Eran las 5 y pico de la tarde, casi las 6... da tiempo! Aita ama, os aseguro que yo ya me estaba portando bien, son ellos los que me pervierten y yo, como soy un chico educado y que no sabe decir que no.... me acaban liando :)
Viajamos toda la noche y parte de la mañana, aquello estaba lejos y no podíamos perder ni un segundo, era su momento. Con rico café frío del super, pasta con roquefort, patatas, bollitos con mucho chocolate y un asqueroso redbull (una dieta sana y equilibrada) llegamos a Tasch, lugar donde se deja el coche para coger el trenecito que te lleva a Zermatt. Aquí queríamos coger un teleférico que subiese bastante alto para llegar antes al vivac, eran ya las 2 del mediodía y estábamos todavía abajo. Pero no estaban de nuestro lado.... solo pudimos coger uno hasta Furi, es decir, solo nos quitamos 45 minutos de caminata y casi na de desnivel. Y unos cuantos eurillos, que aquí es todo mu caro!!
A caminar, que remedio, así calentábamos las patas para mañana. Y ya, un rato antes de que el sol se preparase para despedirnos de nosotros hasta la mañana siguiente, llegamos a una zona plana del camino donde plantamos las esterillas y nos aposentamos.
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El Cervino.. una imagen vale más que mil palabras. |
Al día siguiente no quisimos madrugar, necesitábamos dormir. Además, así, las demás cordadas las tendríamos por delante bastante arriba, sin molestarnos y teniendo todo para nosotros, sin buchones ni tráfico interrumpido. A las 7 o 7 y pico de la mañana estábamos empezando a clavar los piolets, empezaba lo divertido, la pared imponía respeto ante nuestras cabezas, pero veníamos con muchas ganas, estábamos dispuestos a gozar con o sin ella. La línea se veía clara, estaba perfecto.
La vía Schmid, una mítica vía alpina, una de las mejores maneras de subirse al Cervino; un picacho que impone desde lejos y que te permite la entrada cuando te aproximas. Su majestuosa cara norte impone, acojona, pero piensas... está en condiciones! Y sí, estaba perfecta, la habían dejado inmaculada para que Kepa y yo disfrutásemos como enanos. Habían pasado muchas cordadas y, el camino a seguir, se veía claro. Nos quitamos de encima la duda y la incertidumbre que habrían tenido las primeras cordadas y que, dicen, suele ser uno de los puntos a tener en cuenta en esta pared. Había mucha nieve dura y hielo, su exposición bajaba... era su momento! Y allí estábamos, gracias a la, al principio, extraña llamada de Kepa. Mila esker!!!
La hicimos, salimos por arriba, disfrutamos, nos cansamos, escalamos... pero ahora había que bajar y no nos quedaban muchas horas e luz. Al final, nos pilló la noche encima del chalet Solvay, quedándonos allí a dormir (a pasar la noche más bien). Este chalet de 5 metros cuadrados estaba a rebosar de gente y nos tocó sentarnos detrás de la puerta a pasar la noche, dormir como se pudiese y jodernos la espalda con posturas un tanto extrañas. Pero había merecido!
Y a la mañana siguiente para abajo y vuelta, a deshacer el camino. A continuación unas foticos amenizarán toda la parrafada esta:
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Ya vamos hacia él, poco a poco y bien calientes. |
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Lo empezamos a olfatear, los nervios están presentes en el ambiente. |
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Nuestro pequeño vivac, con vistas al objetivo y la línea de luciérnagas. |
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Kepa bajo la norte, la línea diagonal que se intuye... esa es!! |
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Empezamos a escalar. |
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Vamos buscando, pero se encuentra fácil. El día es perfecto. |
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Hace fresco, pero parando lo justo, se aguanta. |
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Todo va sobre ruedas, esto es genial!!! |
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Kepa observa la parte final.. busca busca! |
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En la arista Zmutt, largos finales. |
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La sombra del Cervino se eleva, apaga el valle hasta el amanecer. |
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Y nosotros más contentos que chupitas! Nos habíamos subido!! Iujuuuu |
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A la mañana siguiente, sin prisa pero sin pausa, seguimos bajando por
la arista Hornli. |
Ahora desde casa, escribiendo, miro hacia atrás y recuerdo, recuerdo todo lo vivido estas últimas semanas y, pienso, quiero vivir!!
KEPA, ERREPIKATUKO DEGU, HORIXE BAIETZ! :)