martes, 4 de julio de 2017

Aventuras en Alaska.... se quedó en tirar del carro y andar!

Hace ya tiempo que volvimos de esta bonita experiencia junto a Manu Córdova y Eduardo González.

Alaska, Denali National Park, región recóndita, alejada y repleta de emociones.

En resumen, un buen viaje en el que nos faltó escalar. Tuvimos la suerte de ascender al Denali por la ruta normal. Pero nuestra siguiente idea, la de escalar la misma montaña por otra vía, no se pudo llevar a cabo debido a la fantástica meteorología del lugar. Por lo que de 21 días que íbamos a estar en la nieve, pasaron a ser tan solo 15.

Aprendimos muchas cosas. Eramos inexpertos en organizar una salida de tantos días en los que teníamos que llevar todo a cuestas. Creíamos que con pasta y arroz estaríamos bien, pero la verdad es que llevar ciertos caprichos, allí, te transportan a otra dimensión de gusto y deleite. 

De todas formas, a todo te acostumbras, y vivir sobre la nieve con la tienda no fue ni tan mal. Siempre tienes algo que hacer como derretir nieve, ya sea para cocinar, beber o lavarte los dientes (duchar también estaría dentro de las opciones, pero se descartó en cuanto pisamos el glaciar, no hacía el tiempo adecuado).

Tiramos como burricos del trineo, de nuestra casita andante, a modo de caracol. Hasta llegar al campo 4 a 4300 metros, de donde ya partimos con una mochila normal. Ese carro, al inicio, pesaría alrededor de los 50 kilos (cada uno claro, llevábamos 3 en total). Y fue bastante engorroso subirlo hasta ahí arriba. En cuanto nos encontrábamos con pendientes menos suaves las focas de los esquís empezaban a no agarrar eficazmente y al no morder te acababas desesperando. A parte de desfondarte..

Risas no faltaron!
Recuerdo en el campo 5, al encontrarnos los 3 metidos en una tienda de esas ligeras de altura, es decir, pequeña, y ver lo prietos que estábamos y demás hubo un rato de carcajadas; hasta llegar a dolerte la cabeza por ello. Después ya se acabaron y dio paso a una larga noche, fría y tan cariñosamente agobiante.

Tuvimos la gran suerte de ir pronto en la temporada y encontrarnos con muy pocas expediciones hasta el campo 4. Aspecto a favor, ya que cuando aquello se llena de tiendas y personas... debe perder toda su belleza.

También del 4 hacia arriba pudimos subir solos, disfrutando de la soledad y las buenas vistas.
De esta manera, aun haciendo únicamente la vía normal, nos volvimos con buen sabor de boca. La ruta era bonita y disfrutamos de la tranquilidad de la montaña.


Entre las nubes, escurridizo a la vista, el Denali visto desde Talkeetna.


Preparados para coger la avioneta que nos depositará en el glaciar.


Espectaculares vistas desde la máquina voladora.


Aquí todo es largo y grande... un pequeño mapa del lugar.


Empezamos a ganar terreno por el glaciar.


Tónica de la salida.. abrir huella! Del campo 2 al 3.


En el campo 3.


El chef del día utiliza guantes de obra para cortar el beicon!


Nuestra cocina en el campo 4.


En el campo 4 preparándonos para partir hacia arriba.


Toda la banda.


Por la arista de la normal que nos conduciría al campo 5.


La altura va haciendo mella a 5000 metros.


En el campo 5.


Vistas del campo 4 con el Foraker al fondo.


El día de cima, antes de salir del campo 5, al sol, sino mucho frío.


Arista final a pocos metros de la cúspide.


Por fin llegamos!


Bajando a última hora al campo 4 del tirón.


Cuchicheando cerca del campo base, con el Kahiltna Queen al fondo.


Preciosas montañas.

Ahora sí, una cosa está clara; hay que volver!
Un placer!! :)

2 comentarios:

Pablo Pilotta dijo...

SALUDOS IKER , muy lindo relato , una placer los dias compartidos, suerte en Peru , saludos desde argentina PABLO

Iker Madoz dijo...

Pablooooo! Gracias majo!
Espero vernos en unos años! Ya sabes si vienes por casa avisa. Algún año habrá que pisar tu país.. estamos en contacto.
Un fuerte abrazo!