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viernes, 17 de abril de 2015

Con calma decían.... Vignemale!!

Llevábamos ya un par de años tras este bonito rincón, escondido y espectacular. Aunque, como no, desde el primer momento la idea no era hacerlo "normal". Queriendo siempre darle una vuelta de rosca más al asunto (y para gastar menos gasolina jejeje), Juanjo Egoitz y yo empezamos a aproximar desde el Balneario de Panticosa. Y bueno, de ahí, para arriba/abajo/arriba/abajo/arriba/más arriba/más arriba/abajo/arriba/abajo.. más o menos así se puede resumir. Pasando por el collado del Bacías y el de los Mulos para llegar al pie de vía y bajando del Vignemale desde el Gran Corredor de su cara oeste, para volver a remontar el valle hacia el collado del Bacías. Una bonita vuelta y manera de hacer eso que llaman esquí alpinismo!



El esquí estaba seguro que lo íbamos a catar, ya que a las 5 de la mañana, con frontal a cabeza, estábamos empezando a subir por las primeras pendientes del Balneario. Un rato de senda con los esquís a la espalda y en cuanto salimos del bosque, esquís a los pies. La nieve estaba dura, para nuestro asombro había llegado a helar por la noche, esto prometía! Incluso llegó a amanecer, pasó un rato más y tachán, ya estábamos bajo la imponente cara norte Pirenaica. Delante de nuestras narices la línea, esa que tendríamos que seguir para llegar arriba, esa que llaman la Arlaud Soriac. Una estética vía desde fuera y muy bonita por dentro. Largos chulos, encajonados algunos, más o menos tiesos, que te van dejando ganar metros de manera bastante aceptable.

Con los esquís a la espalda.... pos bueno.... un poco incordio, pero que se le va a hacer! Una cordada delante nuestra nos hizo pasar un buen rato y luego ya los perdimos de vista. Espero que todo fuese bien!! Mila esker pasatzen uzteagatik bikote!!!

Tipi tapa tipi tapa, ya estábamos en el plató de donde resaltan todas las cumbres. Solos, tranquilos, un día de lux, con poco aire... ideal!! Las horas iban pasando y las piernas ya lo notaban, el sol pretaba más que por la mañana y nuestras despensas empezaban a escasear. Pero, tras bajar cómodos por el Gran Corredor solo nos faltaba subir un último valle y esquiar en nieve pescadería guarra. Esto ya está hecho!! Que guay! jeje

Fueron en total 13 horas subiendo y bajando, escalando y esquiando, bebiendo y comiendo, hablando y jadeando, sudando y no pasando frío... que bonito es este deporte! Lo malo es que luego no hay manera de saber explicar que cojones hacemos en esta "modalidad deportiva" y que demonios nos lleva a hacer estas "locuras" que hacemos (locuras visto desde fuera, preciosidades desde mi parecer..ejej). Pero eso no es relevante, haya ellos si no entienden y nos toman por locos. Total, si lo único que hacemos es escalar un poquito!! :)


Primeras vistas


Espectacular paraíso!


La rimaya de entrada... que jodida la cabrona!!


Primeros largos más técnicos.


Egoitz disfruta de sus vacances! jejeje


Y nos metemos a la zona más encajonada.


Apenas hay huella de los días anteriores.


Se van acabando las dificultades.
Y solo queda estar al tanto de no salirse del corredor.


Ya arriba, al rico solete!!


Bajando del Vignemale por su cara oeste.
Bonita pala para esquiar. Pero nos quedamos sin probarla..

Menos mal que salimos pronto y fuimos "con calma". Llegamos a madrugar menos y no se que pasa....jajaja 
El Piri, con sus mil combinaciones, es estupendo para hacer incontables historias. Esta es una más, bien bonita eso sí. Pero quedan muuuuuchass más variantes en la mesa. Y es que teniendo tantos picos cercanos y "potentes" a su alrededor... las posibilidades de llegar a cansarse son infinitas!

Un placer bikote!!!

jueves, 20 de marzo de 2014

Calentada mañanera al Vignemale

El lunes por la noche hablo con Edu y me enciende una bombilla que llevaba tiempo olvidada, a la espera. A la mañana siguiente llamo a Egoitz y ya está, engañado! El plan es uno de esos que tanto nos gustan...jeje queremos ir a hacer el Gaube del Vignemale desde el Balneario de Panticosa. Así, Egoitz y yo nos juntamos en Sabiñánigo el martes por la tarde y subimos a dormir al Balneario a cenar un buen plato de queso con pasta y al sobre, que mañana se presenta un día largo.
A las 5:08 de la mañana nos ponemos en marcha hacia el collado de Brazatos (el de la izquierda del Bacías), con la luz de la luna y la tenue luz de los frontales. La primera parte de la subida, hasta que tumba un poco, fue horrorosa!! La nieve a veces sin helar, a veces costra y a veces dura junto con las huellas de esquís y paseantes de los días anteriores, no nos dejaban avanzar cómodos y la cabeza se empezaba a poner en contra... menuda nieve de mierda, así no va a estar el Gaube en condiciones, me duelen las piernas, no quiero subir, etc etc etc. 
Después de esto, la nieve va cambiando a dura y con esto vuelve la motivación. Y poco a poco, en poco menos de 2 horas, nos plantamos en el collado. Frontales a la mochila que empieza a amanecer y para abajo.
En el primer collado, preparándonos para la bajada hacia el valle de Ara.
En el valle de Ara volvemos a poner las focas y nos dirigimos hacia el collado de los Mulos. Mientras nuestra mirada no se separa de la cara este del Vignemale, intentando comprender por donde nos decía Edu que bajaron ellos el año pasado. Pero no lo teníamos muy claro.
Empezando a bajar desde el collado de los Mulos hacia el glaciar norte del Vignemale.
En 3 horas y media desde que habíamos salido del coche nos plantamos en el collado de los Mulos. Que bien vamos de tiempo! Por ahora vamos cumpliendo los horarios previstos, así que para adelante. Y al bajar al glaciar........ vemos la cara norte del Vignemale. Con bastante poca nieve, pero impresionante.
Subiendo hacia el corredor.
Ante la duda de si estará formado o no, comemos algo, ponemos rápido las focas y hacia el cono de entrada del corredor. Teníamos que verlo, nos podía la incertidumbre.
Remontamos el glaciar por su izquierda, para verlo más claro, y... nadaaaa!! Justo justo.Unas huellas de subida y de bajada dirección al corredor nos decían que ya se habían metido y al parecer no habían triunfado. Sin esquís, con más material y con más tiempo se podría, pero si perdíamos mucho tiempo allí dentro la vuelta al coche iba a ser demoledora. 
Comenzando la subida hacia el collado de Oulettes.
Barajamos alternativas y al final decidimos no pasear el material más de lo debido y poner rumbo hacia la furgo, que todavía quedaban dos subidas al picante sol. Y nada, poco a poco, sin ninguna prisa, sin pasar sed ni hambre (esto es un lujazo) fuimos subiendo.
Bajando del collado de Oulettes hacia el valle de Ara
Al final la vuelta se hizo amena y disfrutamos de buena nieve primavera. El sol había hecho su trabajo y nos la dejó perfecta. No en todas las palas, está claro..jej
Antes de hacer la última bajada hacia el coche.
Acabamos gozando de un paisaje y un lugar precioso y bastante solitario. Muy buena esquiada, aunque faltó la guinda del pastel (el Gaube). Eso sí, ahora ya tenemos tiempos y creemos estar casi seguros de por donde se baja del Vignemale sin perder demasiada altura. La tercera será la vencida!!!
Porque esto no para, bajas de una y ya piensas en la siguiente!