Este último fin de semana nos aventuramos a ir a temblar a Montrebei. Curso intensivo de unas horas de danza vertical, con muchos estilos de movimientos y amplitudes, aunque el más repetido fue ese que se le puede denominar "terremoto". Es sencillo, primero empiezas a mover de manera repetitiva una pierna, hacia todos los sentidos posibles, pero sin moverse el pie de su sitio. Luego, esa energía fluye por el cuerpo hasta la otra pierna que empieza a hacer lo mismo. A este nivel ya te conviertes en una persona competente en la danza "waka-waka". Y ya si consigues que esa energía pase a todo el cuerpo creando un movimiento corporal, eres un profesional del temblequeo.
La vía empieza poniéndote las pilas desde el metro 0. Un primer largo de 6c de 55 metros te calienta de una manera curiosa. En la foto Oriol está escalando el primer largo y abajo están Roger y Faust.
Fue un lujo llevar delante a estos dos máquinas, la tensión de si pasaremos o no ya desaparece: "Pasa un cabo que no lo veo!!!" Al final no hizo falta... pero uiii
Faust en el segundo largo, brutal! Intentamos perseguir a la avanzadilla, pero no había manera de pillarlos.
Los sextos altos se van sumando uno tras otro, y aunque no te cuesten una barbaridad en todos vas dejando algo de fuerza que más adelante seguro echarás en falta.
En el final del quinto largo, quizá uno de los más relajados de la vía. De una roca buenísima. Para estar escalando en Montrebei la calidad sorprende. Todos los largos tienen mucha calité, excepto el 8. Y el 10 que sin ser del todo mala acojona un poco (para los lugareños estaba bien).
Oriol en el sexto largo, empiezan las complicaciones. Un largo buenísimo y de respirar profundo. Con un final que te deja contento.
Llegamos al marrón oscuro... un largazo excepcional, de placa fina y roca excelente. Abierto con buen gusto, poco carácter paternalista y pies de gato demasiado precisos!!
Faust se lo mira, pero a veces por mucho que busques no se encuentra nada decente. Aquí te viene a la cabeza el nombre de la vía: Miedo a volar. Y más abajo (en la reseña) se puede leer "Una vía dedicada a los incondicionales del salto BASE. Aquí también podéis volar...". Por que será...??
En el último largo puedes dejar todo lo poco que te queda en los antebrazos y en el cerebro. El ángel de la guarda se nos presentó en forma de seguros, que majo!